¿Qué consecuencias puede generar en los menores ver series o jugar a juegos con violencia?
Asistimos como educadores, con mucha preocupación, a la sobreexposición que nuestros niños y niñas están teniendo a determinadas series, juegos, etc. … con contenidos que no son apropiados a su edad, donde prolifera la violencia extrema y comportamientos casi delictivos. El profesorado está detectando que hablan constantemente de ellas, e intentan reproducir los mismos juegos.
Ahora, con el fenómeno tecnológico al que están sobrexpuestos, todo resulta más complicado. Por eso se aconsejan que, en este caso, no sólo habría que controlar el acceso a la televisión, sino también a vídeos, memes, etc., que proliferan en la red.
Son muchos las noticias que estamos viendo en estas semanas, sobre el fenómeno viral de la serie «El Juego del Calamar”, donde es frecuente encontrar críticas que aseguran que no deberían ver la serie. Queremos desglosar los perjuicios que dicha serie pueden causar en los/as menores, según apuntan los psicólogos y pedagogos.
1.- Lo primero que señalan es que los niños desarrollan parte de su personalidad en base a conductas imitativas. Por este motivo, se debe intentar alejarles de modelos de influencia negativa.
2.- El límite para ver la serie está en los 16 años, «porque los menores están todavía construyendo su personalidad y pueden acostumbrarse a la violencia».
3.- Este uso de la violencia, a través de juegos infantiles, es precisamente la segunda cuestión que analizan los profesionales. En la serie se exponen juegos comúnmente utilizados en las escuelas desde hace décadas y, esto genera mayor atracción en los menores, aunque en este caso con conductas agresivas.
4.- Además, una de las conclusiones que se extrae de la serie, es que, «cuando todo va mal», está bien optar por medidas desesperadas que pueden provocar un fatal desenlace. «Esta reflexión puede resultar muy negativa para un adolescente que lo está pasando mal, de ahí que sea positiva la petición de que suban el límite de edad para ver la serie a 18 años», explican los psicólogos.
El problema, además del uso de la violencia, es que dichos juegos son utilizados con fines negativos, no con una perspectiva lúdica, como debería ser su finalidad.
También señalan, a tener en cuenta, que la violencia y el sadismo es algo frecuente en la serie y, no todo niño/a es capaz de entender que se trata de ficción.
Por último, la serie no ayuda al desarrollo de valores tradicionales que persigue todo juego, como el trabajo en equipo o la cohesión entre miembros, sino que se plantea una competencia donde hay que «eliminar al adversario» poniendo en riesgo, incluso, la propia vida.

Por todo ello los psicólogos aconsejan a los padres y madres que sean muy conscientes de que determinadas series, juegos y vídeos que hoy en día son fenómenos virales (y que ello hace que normalicemos su visualización) pueden resultar muy negativos para el desarrollo de los menores. Las familias deben analizar el contenido y hacer una crítica con los niños y las niñas, para que puedan entender los peligros de no dar importancia a esa violencia.


Videojuegos violentos y adictivos
Preocupa también la violencia en los videojuegos y los casos de adicción entre los menores. De hecho, el pasado mes de septiembre se conoció el primer caso clínico en el mundo -en Castellón- en el que un menor tuvo que ser ingresado por su adicción al ‘Fortnite’.

«Debería haber un control por parte de los padres y madres porque se trata de una ficción o un juego que puede tener un contenido que no corresponde a la edad del niño o niña y no solo el contenido sino también el tiempo».

Síntomas de adicción a los videojuegos:

  •  Dejar de hacer sus actividades del día a día.
  •  Dejar de relacionarse con sus amigos y familiares, aislarse.
  •  Levantarse más cansados porque no duermen las horas necesarias, se despiertan varias veces, les cuesta coger el sueño, etc.
  • Irritabilidad.
  • Pérdida del desarrollo lingüístico y de las habilidades sociales.
  • Frustración.

A diferencia de las series, «los videojuegos tienen un componente más grave porque hay más horas de exposición y no hay límite. El enganche es mayor».
El consumo de violencia y su relación con el bullying
¿Existe relación entre el consumo de videojuegos o series violentas, y el acoso escolar o bullying? La asociación: NO AL ACOSO ESCOLAR/NACE, nos lanza una serie de preguntas para las familias:
¿Su hijo/a pasa demasiado tiempo jugando con videojuegos violentos o leyendo cómics sangrientos?
¿Ve programas de televisión donde se grita, se insulta o se falta al respeto y encima la gente se ríe?
¿Le gustan los deportes violentos?
¿Le cuenta que le pegan, o que pega?

“Mucho cuidado, todo esto pude traducirse luego en una puesta en práctica en el aula de lo que ha aprendido, vivido o escuchado”, nos advierte. Por esta razón es muy importante que en casa el clima sea de paz, de tranquilidad, de diálogo abierto, de comprensión, de educación en el ejemplo.
Debemos orientar a nuestros menores en sus lecturas, en sus juegos, en sus películas. Y controlar, en la medida de lo posible, las páginas donde navegan, las series que ven…”.

Claves para educar a los/as niños/as en una relación saludable con los videojuegos
Los niños y niñas no tienen autocontrol sobre aquello a lo que juegan. La solución para evitar adicciones, no pasa por la prohibición, sino por una educación sana hacia las pantallas y videojuegos. Somos los padres y madres quienes debemos poner un límite y unas normas desde que son pequeños.
La Asociación España del Videojuego (AEVI) aporta a padres y madres una serie de recomendaciones para que hagan un uso responsable de los videojuegos:
1. Jugar con los/as hijos/as: Solo si jugamos con ellos, podremos entender a qué imágenes de violencia están expuestos.
2. Seguir el sistema PEGI: Las recomendaciones de edad vienen señalados con una etiqueta verde en cada videojuego.
3. Promover videojuegos más educativos: Ellos/as deben ser quienes decidan a qué videojuegos jugar, pero también podemos presentarle entre sus opciones otros juegos con los que pueden desarrollar habilidades más educativas.
4. Usar el control parental: Los videojuegos, al igual que el resto de las pantallas como móviles, tablets u ordenadores, no pueden ser la única opción a ocupar en el tiempo libre de los niños, niñas y adolescentes. Cuando son pequeños/as, debemos establecer un tiempo límite a través del control parental, así como hacer otras actividades al aire libre.
5. Conocer a los/as amigos/as virtuales: En los juegos con la opción de multijugador están expuestos a muchos desconocidos. Debemos señalarles que las personas de los chats no son sus amigos, y que si se encuentran incómodos en algún momento, pueden avisar a sus padres.
6. Fijar reglas: Los niños no pueden coger los videojuegos cuando ellos quieran, sino que deben respetar los límites de uso que les pongamos.
7. Primero el tiempo de estudio, después ya pueden jugar: A lo largo de la tarde hay tiempo para todo tipo de actividades, pero antes de los videojuegos, deben hacer sus tareas.
8. ‘Game parties’ en familia: Jugar todos en familia permite mejorar la conexión y el vínculo con nuestros hijos.
9. Situar las consolas en zonas comunes. De esta manera, evitaremos que tengan la tentación de coger los videojuegos cuando no es el momento.
10. Enseñarles a diferenciar entre realidad y ficción: Para ello, podemos hacer más excursiones con ellos o invitar a sus amigos para que realicen otras actividades más allá de estar con los videojuegos.

Publicado en ESCUELA DE FAMILIAS.